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Actualidad
Actualidad 2018
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Todos, a diario, formamos parte de ese cruce de caminos que, vamos a llamar, convivencia vial. Y día sí y día también, observamos actitudes que nos ponen en peligro o que pueden dañar a los demás, a veces verdaderas barbaridades: un ciclista con cascos, que se incorpora a una glorieta escribiendo un mensaje con el móvil; un coche dando bandazos y al adelantarle, no falla, está con el teléfono en la oreja; un conductor acosando al vehículo de delante; un motorista malabarista, que aparece en el hueco de la derecha, cuando te incorporas en un ceda el paso … Cada uno de nosotros podríamos, probablemente, describir cada mañana o cada tarde, solo en el trayecto de ida o vuelta del trabajo, algún caso sorprendente.

Es entonces cuando, en Aesleme, nos asalta la pregunta de qué falla en el canal de comunicación con estas personas; qué mensaje no hemos sabido elaborar para que entiendan; cómo podemos hacerles llegar la información que les abra los ojos, cómo podríamos implicar a todo el mundo en esa convivencia vial, para hacerla más segura.

No podemos ocultar nuestra pena y desencanto al ver aumentar, por segundo año consecutivo, las cifras de siniestralidad en las carreteras. Nosotros, que nacimos en un momento, en el que fallecían más de 9 mil personas al año, en nuestras carreteras, y que ahora nos vemos capaces de soñar y perseguir el objetivo #CeroVíctimas... Y después de haber celebrado, en los últimos años, descenso tras descenso, hasta pasar de ser un país a la cola en seguridad vial a convertirnos en un referente -8º mejor en el mundo y 5º en Europa-. No podemos aceptarlo.

No podemos aceptar que una mayor movilidad se traduzca en un mayor número de dramas en nuestras vías. Creemos que todos podemos contribuir a reducir los datos de fallecidos y heridos, de forma individual, responsabilizándonos de nuestras actitudes e incluso, recordando o informando, calmadamente y de forma constructiva, a los demás, en un determinado momento, de que su comportamiento puede causar un accidente.

Pero también tenemos que hacer ver a las Instituciones del Estado, que la no inversión en mejora de carreteras o en convertir las convencionales -donde fallece la inmensa mayoría (en 2017 hasta 792 personas, de los 1.067 muertos (datos no definitivos)- en vías 2+1; la reducción de patrullas de Guardia civil de Tráfico; el no incentivar un nuevo Plan Renove, que invite a cambiar el vehículo de más de 10 años por uno nuevo, no solo menos contaminante sino, también, más seguro; el no apostar por las nuevas tecnologías, como son los sistemas de asistencia a la conducción, que han demostrado en otros países reducir la siniestralidad de forma notable. Ese inmovilismo, ese no tomar medidas nuevas y valientes, también causa bajas en nuestras vías. Y si nuestros políticos y los ministerios implicados -que son muchos- en tomar estas medidas aluden al gasto como razón para el inmovilismo, queremos recordarles que los accidentes de tráfico suponen más del 1% del PIB en España: más de 10.000 millones de euros.

Por otro lado, lo que sí queremos celebrar es que, desde la DGT, como hace unos años, parece que van a apostar por dar un impulso renovado a la educación vial, sin dejar a un lado la atención a víctimas, pero entendiendo que, el primordial objetivo debería de ser que esa víctima no llegue a producirse. Esto coincide con la visión de Aesleme y con la labor que desarrollamos desde hace 28 años, en todos los estratos de la sociedad: colegios, universidades, empresas, autoescuelas, cárceles, redes sociales, mayores de 65…

En resumen, invitamos a nuestros responsables políticos a dar un paso más, valiente y decidido, y a adelantarse a las consecuencias de la siniestralidad, que se traducen, posteriormente, en ese 1% de nuestro PIB: a sacar de nuestras carreteras a los reincidentes; a crear, por fin, un organismo que aglutine a los responsables de Seguridad vial de los distintos ministerios; a incentivar -mediante subvenciones o desgravaciones fiscales- las nuevas tecnologías, que reducen accidentes así como los coches más seguros; a apostar por la educación vial continua y desde la infancia... Y a todos y cada uno de los ciudadanos, que forman parte de esta convivencia vial, les convidamos a mejorar día a día su actitud como peatón, motorista, ciclista o conductor e, incluso, a convertirse en parte activa, recordando a los demás, lo peligroso de una situación, si fuera necesario.

En Francia, donde también en los últimos años han visto cómo aumentaban las cifras de siniestralidad, hasta llegar a los 3.477 fallecidos en 2016, acaban de anunciar una serie de medidas tajantes, dirigidas a aquellos que no acaban de entender los mensajes sobre las principales causas de accidentes - que, curiosamente, son las mismas que en España-: para luchar contra los efectos del alcohol y los reincidentes, todos aquellos conductores que pierdan dos veces su permiso de conducir por esta causa, solo podrán recuperarlo instalando un etilómetro, que impida arrancar el coche si han bebido y tendrán que someterse a un seguimiento médico. En las carreteras convencionales, bajarán el límite de velocidad hasta los 80Km/h, asimismo, a todos aquellos conductores que den positivo en drogas o tengan una tasa de alcohol por encima de los 0,8 gramos del alcohol por litro de aire espirado, se le confiscará su vehículo en ese mismo momento y por un periodo a determinar. Además, las fuerzas de seguridad podrán retirar el carné de conducir, si se comete una infracción, por pequeña que sea, mientras se usa el teléfono al volante, aunque tan solo se trate de olvidar poner un intermitente. Medidas que han generado polémica, pero con las que esperan reducir, considerablemente, la cifra de accidentes. Desde Aesleme creemos que hay que tomar una posición valiente, aunque levante polémica, y adelantarse, mediante inversión y medidas contundentes, a esos más de 10.000 millones que nos cuestan las consecuencias de los accidentes en España, por no hablar de la incalculable pérdida humana y de por vida que afecta a miles de familias al año (no solo de fallecidos, también de heridos con lesiones permanentes) y que vienen a sumarse al drama de años anteriores.