Imprimir
Actualidad
Actualidad 2019
Visto: 726
Que nuestra prioridad compartida sea no causar ni sumar víctimas en las calles o carreteras

Empezamos el año 2019 con un cambio en el límite de velocidad de las carreteras convencionales, que pasa de 100Km/h a 90, una decisión que viene arrastrándose de años y legislaturas anteriores y que, por fin, ve la luz. Decimos “por fin” porque hemos apoyado, siempre, esta medida valiente, aun sabiendo que muchos conductores están en contra. En Aesleme creemos que, como en la vida misma, en la carretera todo es una cuestión de prioridades y nuestra prioridad es salvar vidas y lesiones permanentes en las vías, no llegar 5 minutos antes a nuestro destino (si llegamos). Está demostrado que una reducción en el límite de velocidad reduce la siniestralidad y la lesividad, en caso de accidente, y casi MIL FALLECIDOS (el 77% del total), en estas carreteras convencionales, AL AÑO, es como para tomar medidas de este tipo y como para que todos los conductores se replanteen sus prioridades cuando circulan.

Por supuesto, con respecto a lo anterior, consideramos también fundamental invertir en carreteras 2+1-una calzada con tres carriles, uno para cada sentido de circulación y otro carril central añadido, que se alterna entre uno y otro sentido, para adelantar-, que permitan realizar adelantamientos sin jugarse la vida y que cuentan con una excelente relación entre su eficacia y el coste de su implantación.

Por otro lado, los datos de siniestralidad de 2018, solo en carretera (sin sumar las cifras en ciudad ni los datos cerrados a 30 días, que publica la DGT a mitad de año), nos muestran un ligero descenso de fallecidos, tras años marcando una tendencia al alza. Pero también dejan cuestiones preocupantes, como el aumento de peatones atropellados en carretera: el año pasado, fallecieron 49 personas atropelladas en autopista o autovía y, en el caso de las vías convencionales, 65; es decir, aumentaron más de un 48% los peatones fallecidos en carretera ¿Cómo puede ser? ¿De qué manera estamos saliendo del coche, cuando nos es necesario hacerlo en carretera? ¿Nos hacemos ver por los demás conductores? Y como conductores ¿somos conscientes del peligro de atropello, cuando vemos un coche en el arcén?

¿No habrá que replantearse el uso de los triángulos? Empiezan a aparecer nuevos dispositivos, que pueden ponerse desde dentro del vehículo y hacer ver a los demás conductores, desde la distancia, que hay un coche parado, con el consiguiente peligro, y, desde Aesleme, creemos que hay que apostar por estos nuevos dispositivos y olvidarse de salir, con los triángulos –mucha gente sin los chalecos reflectantes-, y aventurarse más de 50 metros, andando por el arcén.

No podemos dejar de mencionar, tampoco, algunos cifras que consideramos muy representativas y preocupantes de los datos de siniestralidad ya cerrados de 2017, como es el hecho de que el 46% del total de fallecidos por accidente de tráfico de ese año, pertenece al grupo de vulnerables. Esto supone 837 víctimas mortales de las 1.830 registradas, 429 en vías interurbanas y 408 en ciudad.

En zona urbana, el 80% de los fallecidos es un usuario vulnerable, es decir, peatones, ciclistas y ciclomotoristas. Este grupo ha ido aumentando considerablemente de forma paralela al desarrollo de un nuevo modelo de movilidad, que multiplica, precisamente, el número de usuarios vulnerables en nuestras ciudades, tratando de convertirlas en más sostenibles y limpias. Y estos datos no recogen los nuevos usuarios vulnerables que estamos viendo aparecer, como son los patinetes eléctricos u otros vehículos de movilidad personal (VMP).

En cuanto a los heridos graves vulnerables, en 2017 se registraron un total de 6.036 personas hospitalizadas -4.059 en ciudad-. Curiosamente, es también en ciudad donde más heridos graves se producen no solo entre el grupo de peatones (223 en interurbanas contra 1.717 en ciudad), sino también entre las bicis -338 en interurbanas y 356 en zona urbana-, los ciclomotores -166 en carretera y 452 en ciudad- y las motocicletas -1.250 en carretera y 1.534 en zona urbana-. Queremos recordar que muchas de estas personas quedan con lesiones permanentes de por vida y no entendemos que, por tanto, no sea obligatorio el uso del casco en patinetes y bicis, para todas la edades.

NUEVOS MODELOS DE MOVILIDAD

Ante los nuevos modelos de movilidad en las ciudades y el aumento de víctimas vulnerables, en Aesleme hemos diseñado la campaña “Nada vale más que una vida”, para concienciar sobre la necesidad de cambiar la concepción, la actitud y el ánimo, a la hora de compartir nuestras calles. Vemos necesario, por tanto, reducir el límite de velocidad a 30km/h, en determinadas zonas, para tener tiempo de reacción y, en caso de que se produzca el golpe, no causar fallecidos o heridos graves.

Apoyamos cien por cien la apuesta por una movilidad más limpia y sostenible, en la que el número de vulnerables se multiplica, pero no a consta de un aumento en las cifras de siniestralidad. No podemos aceptar que la apuesta por una política de sostenibilidad en ciudad se desarrolle dejando al margen la seguridad vial, queremos y pedimos a todos los ayuntamientos, que, para evitar víctimas, hagan un esfuerzo, en nombre de la seguridad vial, para desarrollar ordenanzas iguales, en todos los municipios españoles y que se avance, de forma paralela y al mismo ritmo, con el mismo nivel de prioridad, en ambas estrategias -sostenibilidad y seguridad vial-, sin hacer experimentos, que luego tengamos que lamentar. Porque una vida perdida o una lesión permanente, no es recuperable, no hay solución posible a posteriori.

Nuestra campaña “Nada vale más que una vida” consiste en la difusión de un vídeo, cuyo principal objetivo es, precisamente, cambiar la actitud de todos los que compartimos las vías y primar el hecho de proteger la integridad de los demás, sobre todas las cosas (sin importar quién comete el error o quién ha tenido la culpa) y de protegernos a nosotros mismos cuando somos vulnerables. Queremos alcanzar el objetivo “Cero víctimas” y hacer entender, que no debemos aceptar, que la movilidad tiene que matar o herirnos gravemente.