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Fundación MAPFRE ha presentado su estudio “Conducción y Drogas. Factores subyacentes a los comportamientos de riesgo”, realizado en colaboración con la FAD y cuyos resultados profundizan, de forma detallada, en las percepciones y creencias de los jóvenes, acerca de los riesgos asociados a la conducción.

El  estudio de la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD) y la Fundación Mapfre concluye que cerca del 64% de los ciudadanos de entre 16 y 30 años admite que, durante los últimos seis meses, se ha subido a un coche en manos de alguien que había bebido "sustancialmente" alcohol.

Además, un 32% reconoce que se ha montado en un vehículo con un automovilista que había consumido cannabis o marihuana; un 10% con uno que había ingerido cocaína o speed; y un 5% con uno que había tomado éxtasis, anfetaminas o alucinógenos.

Además, añade datos como: "¿Conoces realmente los efectos que las distintas drogas causan en tu capacidad de conducir?

    Cannabis: Provoca una sensación de relajación que puede producir somnolencia al volante, altera la percepción del espacio lo cual impide calcular bien las distancias, disminuye enormemente la capacidad de reacción del conductor, la capacidad de concentración y los reflejos.
    Cocaína: Te vuelve impulsivo, competitivo, e incluso agresivo con los demás conductores, produce una falsa sensación de control, altera la percepción del entorno de tráfico y disminuye la capacidad de concentración, por lo que es más fácil sufrir una distracción y aumenta el tiempo de reacción ante una situación de peligro.
    Éxtasis (MDMA):  Produce ilusiones ópticas y aumenta la sensibilidad a la luz, por lo tanto, aumenta la posibilidad de sufrir deslumbramientos o episodios de visión borrosa, disminuye la atención y la capacidad de concentración en el tráfico, tras los efectos inmediatos del consumo se produce una sensación de agotamiento físico y mental y provoca la vivencia de flashbacks al volante.
    LSD: Origina cambios de percepción de la realidad, llegando a provocar, incluso, alucinaciones o visiones imaginarias,  causa alteraciones emocionales, que dependen mucho del estado de ánimo de la persona que las consume y puede ocasionar ansiedad e incluso pánico durante la conducción.
    Anfetamina: Provoca una sensación de euforia y excitación, origina reacciones violentas y/o inexplicables y, por lo tanto, incomprensible para los demás conductores y causa una sobrevaloración de las propias capacidades, por lo que se aumenta el nivel de riesgo en la forma de conducir.
    También hay medicamentos que pueden provocar efectos como somnolencia, euforia, malestar repentino que tienen consecuencias nefastas en la capacidad de conducir. Si estás tomando algún medicamento, lee siempre el prospecto antes de ponerte a conducir.

Ya no tienes excusas, si consumes no conduzcas sé consecuente e impide que lo haga cualquier persona que haya consumido."

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