Ante los nuevos modelos de movilidad de las ciudades y las cifras de siniestralidad entre vulnerables, Aesleme ha desarrollado la campaña "Nada vale más que una vida", que presentamos en el estadio Wanda Metropolitano -gracias al apoyo de la Fundación Atlético de Madrid-, con el director de Tráfico, Pere Navarro. Casi el 50% de las víctimas mortales de tráfico en 2017 fueron vulnerables y esta nueva forma de movilidad, que multiplica exponencialmente a este colectivo, no puede suponer un aumento de víctimas, las estrategias de sostenibilidad deben ir unidas a políticas de seguridad.

Por tanto, es fundamental que la sociedad entienda la necesidad de cambiar la actitud y de reducir a 30km/h la velocidad, para no dañar gravemente a nadie, que los responsables políticos de los ayuntamientos hagan un esfuerzo para desarrollar ordenanzas iguales en todas las ciudades y que los vulnerables tomen conciencia de que son el 80% de los fallecidos en el ámbito urbano y de que una movilidad caótica y una actitud equivocada causa víctimas.

 

 

La presentación de la campaña ante los medios logró reunir a una gran grupo de periodistas de agencias, televisiones y radios y se creó un debate muy interesante sobre la situación y sobre cómo afrontar el problema, una cuestión que preocupa a la sociedad en general, pues circular por las ciudades se ha convertido en un caos. Las cifras reflejan que el 46% del total de fallecidos por accidente de tráfico en 2017 pertenece al grupo de vulnerables. Esto supone 837 víctimas mortales de las 1.830 registradas, 429 en vías interurbanas y 408 en ciudad. Destaca también el hecho de que 103 peatones -de un total de 351- murieron en vía interurbana, dato que revela la necesidad de hacer hincapié en cómo salir del coche o utilizar el arcén de forma correcta, en caso necesario, en carretera.

En cuanto a zona urbana, la situación es más crítica, ya que el 80% de los fallecidos en el ámbito urbano son usuarios vulnerables, es decir, peatones, ciclistas y ciclomotoristas. Desde 2015. La tendencia en 2013 y 2014 fue de un descenso en las cifras de usuarios vulnerables fallecidos en ciudad -registrándose 356 en 2014-, pero en 2015 este dato vuelve a repuntar (367) aumentando considerablemente en 2016 y 2017 hasta llegar a los 416 y 408 víctimas mortales, respectivamente, y de forma paralela al desarrollo de un nuevo modelo de movilidad, que multiplica, precisamente, el número de usuarios vulnerables en nuestras ciudades, tratando de convertirlas en más sostenibles y limpias.


Vemos así, como dentro del ámbito urbano los ciclistas fallecidos aumentan de 10 en 2015 a los 27 y 29 en 2016 y 2017, respectivamente. Esta tendencia al alza se repite también con los motoristas: 82 fallecidos en 2015 frente a los 109 y 108 en 2016 y 2017. Por su parte, los peatones fallecidos en ciudad han seguido una tendencia al alza desde 2015, aumentando casi un 22% desde 2014 (204) a 2017, cuando se registran 248 víctimas mortales. Y estos datos no recogen los nuevos usuarios vulnerables que estamos viendo aparecer, como son los patinetes eléctricos u otros vehículos de movilidad personal (VMP).

En cuanto a los heridos graves vulnerables, en 2017 se registraron un total de 6.036 personas hospitalizadas, de los cuales 4.059 sufrieron el accidente o atropello en ciudad. Curiosamente, es también en ciudad donde más heridos graves se producen no solo entre el grupo de peatones (223 en interurbanas contra 1.717 en ciudad), sino también entre las bicis -338 en interurbanas y 356 en zona urbana-, los ciclomotores -166 en carretera y 452 en ciudad- y las motocicletas -1.250 en carretera y 1.534 en zona urbana-. Queremos recordar que muchas de estas personas quedan con lesiones permanentes de por vida.

Nuevos modelos de movilidad

Ante esta realidad, en Aesleme hemos diseñado esta nueva campaña, para concienciar sobre la necesidad de cambiar la concepción, la actitud y el ánimo, a la hora de compartir nuestras calles.

Vemos necesario, por tanto, reducir la velocidad, para tener tiempo de reacción y no causar fallecidos o heridos graves; cumplir todos con nuestra responsabilidad hacia los demás; entender que las vías son de todos y sobre todo, no aceptar que la movilidad tiene que causar víctimas y que una movilidad segura es propia de un país avanzado.

Apoyamos cien por cien la apuesta por una movilidad más limpia y sostenible, en la que el número de vulnerables se multiplica, pero no a consta de un aumento en las cifras de siniestralidad. No podemos aceptar que la apuesta por una política de sostenibilidad en ciudad se desarrolle dejando al margen la seguridad vial, queremos y pedimos a todos los ayuntamientos, que, para evitar víctimas, se avance de forma paralela y al mismo ritmo, con el mismo nivel de prioridad, en ambas estrategias, sin hacer experimentos que luego tengamos que lamentar. Porque una vida perdida o una lesión permanente, no es recuperable, no hay solución posible a posteriori.

Nuestra campaña “Nada vale más que una vida” consiste en la difusión -en redes sociales, con mensajes informativos y formativos-, de un vídeo, cuyo principal objetivo es, precisamente, cambiar la actitud de todos los que compartimos las vías y primar el hecho de proteger la integridad de los demás, sobre todas las cosas (sin importar quién comete el error o quién ha tenido la culpa) y de protegernos a nosotros mismos cuando somos vulnerables.

Pero nuestra iniciativa también pretende abrir un debate sobre este cambio de movilidad que estamos viendo aumentar y que da gran protagonismo a los más vulnerables. Queremos construir, entre todos, responsables políticos, sociedad, medios de comunicación… Una movilidad más limpia pero no menos segura. Queremos alcanzar el objetivo “Cero víctimas” y hacer entender que no debemos aceptar que la movilidad tiene que matar o herirnos gravemente.

Creemos imprescindible también el uso del casco obligatorio para ciclistas y demás usuarios de VMP, pues ya hemos mencionado que se producen más ciclistas heridos graves en ciudad que en carretera pero tenemos que destacar también que es en la franja de 16 años a los 64, en la que se registran más ciclistas hospitalizados (82%), sumando 559 heridos graves entre estas edades, de un total de 694, por lo que no entendemos que el uso del casco no sea obligatorio para todos los usuarios de las bicis (o patinetes), independientemente de si se mueven en ciudad o carretera y de la edad que tengan. Asimismo, apostamos por carriles segregados para estos usuarios.

En Aesleme, además, estamos muy preocupados ante el hecho de que cada Ayuntamiento pueda desarrollar su propia ordenanza. Si ya hay un desconocimiento enorme y una gran confusión para circular correctamente en bici o patinete ¿qué cabe esperar si cada municipio desarrolla sus propias normas? Animamos a la DGT a incluir, en el reglamento, los nuevos VMP y pedimos que todos los gobiernos locales hagan un esfuerzo, en nombre de la seguridad vial, para desarrollar ordenanzas iguales, en todos los municipios españoles.

Enlace a vídeo: https://youtu.be/I09fmmm-rY8

Agradecimientos

La Fundación Atlético de Madrid apoya la labor de Aesleme desde 1999, para salvar vidas en la carretera y evitar lesiones permanentes. En esta ocasión, además, tenemos que agradecer la cesión de la sala de prensa para presentar la campaña “Nada vale más que una vida”.

La Dirección General de Tráfico ha querido acompañarnos y respaldar nuestra campaña, ante la preocupación compartida por la alta siniestralidad entre usuarios vulnerables y los nuevos modelos de movilidad.