Aesleme, junto con otras asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico, conmemoraron, por quinto año consecutivo, el Día mundial en recuerdo de las víctimas, con una misa solemne, oficiada por el Cardenal de Madrid, Carlos Osoro. En este día tan señalado de homenaje a las víctimas y en recuerdo de aquellos que no han sobrevivido, contamos con la asistencia y respaldo de la Subsecretaria del Interior, Dña. Isabel Goicochea; el director general de Tráfico, D. Pere Navarro; la presidenta de la Asamblea de Madrid, Dña. Paloma Adrados; el Fiscal de sala coordinador de Seguridad vial, D. Bartolomé Vargas; el presidente de la Comisión de Seguridad vial y Movilidad sostenible del Congreso de los diputados, D. Teófilo de Luis, y de otros directores generales (Ministerio de Justicia y Educación) así como del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, D. Enrique Ruíz Escudero y de otros representantes políticos de distintos partidos.

Así, llamamos a la reunión, en una ceremonia religiosa muy emotiva, en cuyas ofrendas y lecturas participaron tanto las víctimas y los sanitarios que las atienden, como las personalidades de las distintas administraciones públicas, responsables de gestionar las políticas de seguridad vial: Ministero del Interior, Ministerios de Justicia, de Sanidad y de Fomento, DGT, Fiscalía, Guardia Civil de Tráfico, Comunidad de Madrid, etc.

Con esta emotiva ceremonia, en la que participamos representantes de asociaciones de víctimas, lesionados y familiares, instituciones públicas y privadas, queremos recordar a los más de 300.000 fallecidos y a los más de 1 millón de heridos graves, en nuestras carreteras españolas, desde que hay datos de siniestralidad.

Familiares, víctimas y representantes públicos tuvieron un papel activo y el acto acabó con la ofrenda de una corona de laurel, que llevarán al altar el General Jefe de la Agrupación de Tráfico y el Inspector Jefe de la Policía de Madrid, mientras el coro y los asistentes cantamos “La muerte no es el final”.



Sin echar la vista más allá, solo desde el año 2000, más de 57.000 personas han perdido la vida en las carreteras españolas y más de 209.000 han sufrido heridas graves, en muchos casos irreversibles. A estas cifras, debemos sumar las de las víctimas no reconocidas, aquellas que no aparecen en las estadísticas: los familiares y seres queridos, que también sufren de por vida las consecuencias de estos siniestros.

Es este, por lo tanto, un gran problema de salud pública pues cada día, alrededor de 5 personas pierden la vida en nuestras carreteras y se registran cerca de 60 heridos graves, de los cuales 17 queda con alguna discapacidad. Con el objetivo de responder a este desastre de salud pública y en reconocimiento de la pérdida y del dolor sufrido, a consecuencia de dichos siniestros, las asociaciones de víctimas y prevención de accidentes han convocado esta conmemoración del Día Mundial de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, para este tercer domingo del mes –el próximo 18 de noviembre-, como marcó la ONU.

El oficio religioso tuvo lugar en la madrileña Basílica de la Concepción (calle Goya, 26), el domingo 19 de noviembre, a las 12 horas. El día coincide con el tercer domingo del mes de noviembre, jornada marcada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para recordar a todas las víctimas de accidentes de tráfico y para llamar la atención sobre este gran problema de salud pública.